Con ceremonias litúrgicas, Kínder y 8° Básico finalizaron su respectiva etapa escolar

Cerrar una etapa escolar a través de una eucaristía es una oportunidad para reflexionar, agradecer y prepararse para el futuro. La celebración eucarística se convierte en un momento de recogimiento espiritual, donde cada estudiante puede mirar hacia atrás y reconocer los frutos alcanzados y las dificultades superadas.

Con ese propósito, los niveles de Kínder y 8° Básico se reunieron en ceremonias litúrgicas junto a sus familias – de la mano de nuestro capellán José Manuel Cruz S.J. el 11 y 10 de diciembre respectivamente – para agradecer el proceso vivido y reconocer los esfuerzos que cada uno ha puesto durante este año.

Realizar el cierre de ambas etapas escolares a través de una eucaristía resalta la dimensión espiritual de la educación que impartimos y nos recuerda que el aprendizaje no se limita a lo académico, sino que también implica el desarrollo integral de la persona, incluyendo su vida espiritual y moral.

Este acto de fe nos proporciona un sentido de unidad y pertenencia, y nos inspira a continuar nuestro camino con esperanza y determinación.

¡Felicitaciones a ambos niveles por la etapa cumplida!